

SÍ, SÍ, SÍ.... ESTUVIMOS EN MADRID.
Desde esta página la PLATAFORMA ASTURIANA "RELIGIÓN EN LA ESCUELA" te iremos informando de la organización para asistir a esta Manifestación en Madrid el 12 de Noviembre.
|
Si tienes dudas: Los puntos sobre las íes |
||||
COMUNICADO ADHESIÓN A LA MANIFESTACIÓN
La Plataforma Asturiana Religión en la Escuela quiere hacer pública su decisión de adherirse a la manifestación contra la LOE convocada para el día 12 de Noviembre en Madrid:
El Proyecto de Ley aprobado por el Gobierno y remitido a las Cortes margina como nunca la enseñanza escolar de la Religión y le impone unas condiciones que niegan el carácter estrictamente académico que le corresponde como a cualquier otra asignatura.
Lejos de garantizar el derecho Constitucional que asiste a los padres a la hora de elegir la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones, y de respetar la opción que libremente eligen cada año más del 80%, el Gobierno plantea una normativa legal que arrincona escolarmente la asignatura, limita el ejercicio de un derecho que pertenece a los padres y parece no buscar otra cosa que reducir el número de alumnos que asistan a la clase de Religión, negando con todo ello la debida aconfesionalidad que corresponde al Estado.
Se incluye en esta propuesta de Ley un nuevo régimen laboral del profesorado de Religión que supone un claro retroceso para este colectivo de trabajadores, cuestiona la actual jurisprudencia y pretende convertir a las confesiones religiosas en empresas que asuman las responsabilidades que corresponden al Estado. Una propuesta del Gobierno, que nunca fue motivo de diálogo o pacto, ni con la Iglesia ni con los profesores, y que cuenta hoy, como no podía ser de otra manera, con un unánime rechazo eclesial, profesional y sindical.
Se traiciona gravemente con esta Ley el deseo generalizado de consenso para el bien de la Educación. Así, a pesar de la retórica gubernamental del diálogo y la voluntad de pacto, lo cierto es que en absoluto esta disposición ha sido y es una realidad. En todo el proceso seguido hasta hoy, no se ha recogido por parte del Gobierno la más mínima aportación conforme a unos planteamientos expresados de forma mayoritaria por los padres, por amplios sectores educativos, por la Iglesia o por más de 3.200.000 firmas de ciudadanos, endureciéndose progresivamente los términos que configuran la Asignatura de Religión.
Por todo ello, compartiendo con las entidades convocantes la apuesta por la calidad y la libertad de la Educación, queremos manifestarnos cívica y democráticamente para bien de una Escuela que es de todos y para todos, y hacemos un llamamiento a la participación de todos los ciudadanos, sean cuales sean sus creencias o inclinaciones políticas, en la defensa de la libertad de conciencia y de una sociedad plural y democrática.
LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES
Si ya el debate sobre la Clase de Religión está habitualmente marcado por falaces argumentos que falsean tanto su realidad actual como las razones de quienes la defienden, en este momento actual en el que está convocada una manifestación de rechazo a la LOE no son menores las afirmaciones que desde distintos sectores, como el mismo Gobierno y sus medios afines, solamente buscan confundir a la opinión pública y desprestigiar el sentido de esta movilización cívica y democrática.
“La clase de Religión seguirá igual”. Nada más lejos de la realidad, la LOE la margina aún más que la LOGSE actualmente en vigor. Entre otras cosas, no garantiza el deber de los centros de ofertarla, le niega su carácter de materia educativa y curricular y concede a sus profesores una entidad ajena a la Escuela. De hecho si todo siguiera igual no tendría sentido cambiar el texto legal que la configura.
“La LOE es fruto de un proceso de diálogo y debate”. Esta afirmación no es más que una manipulación de la realidad. Lo cierto es que el diálogo no ha ido más allá de lo meramente formal y han sido numerosas las estrategias encaminadas a no permitir un verdadero debate. Así por ejemplo se cambió la configuración del Consejo Escolar para hacerlo más afín a las posiciones del Gobierno, el diálogo en esta institución no ha existido, se han votado proposiciones contrarias a la Constitución y su presidenta ha roto la neutralidad tradicional propia de su cargo, con lo que se ha conseguido un grave desprestigio de esta importante institución. Resulta también especialmente significativo el hecho de que la reunión prevista con la Iglesia para debatir el asunto de la clase de Religión se encontró con que el texto ya estaba elaborado e iba a ser aprobado por el Consejo de Ministros unas horas después. Y cómo no tener en cuenta que ni siquiera el Presidente del Gobierno tuvo la cortesía de recibir a los impulsores de una campaña que recogió más de 3.200.000 firmas.
“Cuenta con un amplio respaldo y consenso” No se entiende como se puede afirmar esto cuando es un hecho objetivo que no se ha aceptado la más mínima aportación conforme a los planteamientos del 80% de las familias que optan por la Clase de Religión, a lo explicitado por más de tres millones de firmas, a lo demandado por numerosas entidades educativas y a lo expresado por la Iglesia. De hecho el texto aprobado por el Gobierno supone un endurecimiento de sus posiciones iniciales.
“Garantiza el derecho de aquellos que quieran dar religión”. Sólo unas condiciones dignas garantizan el ejercicio de un derecho y evitan que se den situaciones de discriminación que penalizan a quienes optan por cursar la asignatura de Religión, algo que se da en la medida que la Religión recibe un trato abiertamente desigual respecto al resto de las asignaturas.
“Reconoce los derechos laborales de los profesores de Religión”. Una de las sorpresas del texto aprobado por el Gobierno ha sido la inclusión de una nueva regulación jurídica de los profesores de Religión que no sólo no se dialogó en ningún momento ni con la Iglesia ni con los profesores, sino que cuenta con un unánime rechazo sindical, profesional y eclesial. Se pretende convertir a la Iglesia en una empresa y a los profesores de Religión en trabajadores de una especie de “subcontrata” y por lo tanto ajenos a la realidad de la Escuela.
“Una Ley Orgánica como la LOE sólo recoge unos principios genéricos”. Cierto es que son los Reales Decretos posteriores a la aprobación de la Ley los que desarrollarán y concretarán el carácter de la asignatura de Religión, pero no es menos cierto que nos encontramos ante un marco legal que determina de forma claramente perjudicial el futuro de esta materia y de los profesores que la imparten.
“Esta ley no busca más que la mejor calidad de la Escuela”. No se puede entender esto si tenemos en cuenta que se trata de una Ley que opta por dejar a los alumnos en la ignorancia religiosa, entre otras cosas el mejor caldo de cultivo hoy para el fundamentalismo, la intolerancia y la superchería; además de suponer un enorme analfabetismo cultural en una sociedad como la nuestra, con una rica tradición en la que lo religioso no sólo impregna muchas de sus expresiones artísticas, sino que constituye parte esencial de su mismo acervo cultural e histórico. Lo que se pretende finalmente es más bien reducir en lo posible el elevado número de alumnos que cursan la asignatura de Religión Católica, la cual se interpreta en clave catequética y al servicio de oscuros intereses
“Es una Ley conforme a la legalidad vigente”. No sólo cuestiona todo un artículo constitucional sino que además es una ley que contradice abiertamente los acuerdos Iglesia Estado, en los que se recoge por ejemplo que la asignatura de Religión se impartirá en condiciones equiparables al resto de las materias y ha de estar presente en todos los niveles educativos. Por lo demás, la nueva regulación laboral que se propone para los profesores de Religión no es conforme a la actual jurisprudencia que determina al Estado como contratador de unos profesionales que realizan un servicio público en la Escuela a demanda de los padres. Sin duda, una de las negativas consecuencias que puede conllevar la aprobación de esta ley es la futura judicialización de una realidad tan importante como es la Educación.
“Los que se oponen a la misma pretenden imponer la Religión a todos”. Nadie pretende imponer la asignatura de Religión Católica, sólo se aspira a que sea una libre opción entre otras, con sus mismos derechos y obligaciones. Frente a la imposición de la Religión y de la No-Religión se aboga, en conformidad con la Constitución, por respetar la libre opción de los padres conforme a sus convicciones. Cabe citar de hecho que en el proceso de “debate” educativo se apuntaron diversas fórmulas que bien pudieran dar cabida a los derechos de todos.
“Cuenta con la aprobación del Consejo de Estado”. El Consejo de Estado no sólo cuestiona y puntualiza numerosos planteamientos recogidos en la Ley, sino que además su resolución se refiere a un anterior borrador enviado por el Gobierno y no al texto finalmente aprobado por el Consejo de Ministros, donde de hecho se entra aún en mayor contradicción con lo aportado por el Consejo de Estado.
“Es una ley acorde con la realidad educativa europea”. Lo cierto es que la LOE coloca a España a la cola de los países europeos. Los alumnos de casi toda Europa: italianos, alemanes, ingleses, irlandeses, austriacos, belgas, griegos, portugueses, suecos, holandeses, daneses, noruegos, finlandeses… cuentan con el estudio de la religión en sus escuelas públicas en igualdad de condiciones al resto de las asignaturas.
OTRAS PÁGINAS WEB EN LAS QUE PUEDES ENCONTRAR MÁS INFORMACIÓN
Web de la manifestación en la que puedes ver quiénes son los convocantes, las asociaciones adheridas, el manifiesto, los argumentos, el itinerario, la forma de llegar, descargarte carteles,.....

POR QUÉ LOE NO
ü Vulnera el derecho de los padres a elegir para sus hijos la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, derecho recogido en el artículo 27 de la Constitución española y en el artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque:
1. No se garantiza el deber de los centros educativos de ofertarla ya que en su redacción final se ha eliminado el artículo que así lo recogía.
2. Desaparece su condición de área o materia educativa, no se incluye dentro de la relación de materias y se suprime como asignatura en todos los niveles.
3. Se niega su carácter estrictamente académico al darle un trato desigual, respecto a las otras disciplinas, a la asignatura y a sus profesores. Cuestiona, por ello, el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado Español donde se recoge, explícitamente, que la asignatura se impartirá en “condiciones equiparables al resto de las disciplinas”.
ü Vulnera los derechos de los alumnos que optan por cursar Religión atentando contra el derecho a recibir una educación en condiciones de igualdad porque:
1. No se especifica si habrá o no una alternativa, si no hay alternativa el alumnado de Religión tendrá una jornada escolar con más horas que los que no la elijan.
2. Se concede un trato extracurricular a la asignatura de Religión que puede afectar gravemente al alumnado: no evaluable, no computable, dificultades para desarrollar la labor docente en condiciones dignas…
ü Vulnera los derechos laborales y profesionales del profesorado perjudicando gravemente su labor docente porque
1. Los convierte en una especie de subcontrata sin relación alguna con la Administración
2. Ejercerían su labor docente ajenos al funcionamiento del Centro Escolar con el consiguiente deterioro de su labor profesional
ü Vulnera el deseo generalizado de pacto y consenso para el bien de la educación y de su estabilidad, porque:
1. No ha existido voluntad de diálogo. Las condiciones establecidas suponen una imposición unilateral por parte del Gobierno. No se han tenido en cuenta las aportaciones de innumerables colectivos y movimientos sociales (padres, alumnado, profesorado, sindicatos), y no ha existido un diálogo real con la Iglesia más allá de lo meramente formal.
2. No ha existido voluntad de consenso puesto que el Gobierno solo lo ha buscado con aquellos que estaban de acuerdo con su proyecto, ninguneando por lo demás al 80% de las familias que optan por asignatura, a la Iglesia, al profesorado y a los más de tres millones de ciudadanos que con su firma demandaron unas dignas condiciones para la clase de Religión.
Este gobierno que tanto presumía de talante y de diálogo en lo concerniente al futuro de la asignatura de Religión, a lo largo de estos casi dos años de legislatura nos ha condenado al exilio dialógico. Se arguyen 10 razones para denunciar esta política de oídos sordos que, a su vez, constituyen 10 buenas razones para ir a la manifestación contra la LOE en Madrid, el próximo 12 de Noviembre. Es probable que nuestro clamor pudiera destapar algún oído gubernamental, ya sabemos que el Espíritu tiene su particular criterio para desbrozar caminos:
1. Este Gobierno ha hecho oídos sordos al 80 % de padres y alumnos que eligen la asignatura de Religión, un curso escolar más, a pesar de tanta injusta confusión sembrada sobre su credibilidad al socaire de argumentos falaces vertidos a lo largo de estos dos últimos años.
2. Ha hecho oídos sordos a los 31200.000 firmas recogidas en defensa de la asignatura de Religión. En efecto, el gobierno no ha mostrado el mínimo gesto de reflexión ni la mínima actitud autocrítica, más de tres millones de firmas recogidas cívicamente no parece que sean un indicador democrático del sentir ciudadano para un gobierno que tanto dice ampararse en el sentido de ciudadanía.
3. Ha hecho oídos sordos a la Constitución Española. El derecho de los padres a una enseñanza religiosa acorde con sus convicciones religiosas y morales (Art 27,3), la contribución a la educación integral de la persona (en todas sus dimensiones, incluyendo la transcendente) (Art 27,2) y la necesaria cooperación entre el Estado y Iglesia Católica (Art 16,3), brillan por su ausencia en el nuevo texto de la LOE.
4. Ha hecho oídos sordos a la Iglesia con la que se ha adoptado una postura de ninguneo permanente. Un claro contrasentido con esa pretendida alianza de civilizaciones con otras culturas y religiones cuando no se es capaz de promover pactos en nuestro propio hogar nacional.
5. Ha hecho oídos sordos a la jurisprudencia legal. El reiterado pronunciamiento de los Tribunales Supremo y Constitucional sobre el estatuto de la asignatura ha sido claro y rotundo. La LOE, empero, se empecina en arrinconar a la asignatura más que nunca.
6. Ha hecho oídos sordos a lo cosechado por el debate educativo a iniciativa del propio Gobierno. En efecto, la contestada asignatura “Educación para la ciudadanía” parece consagrarse finalmente a pesar de su dudoso carácter adoctrinador. De lo que falsariamente se arguye de la asignatura de Religión finalmente se consagra de esta otra.
7. Ha hecho oídos sordos al buen hacer y al ejercicio transparente, pues, al final, nos ha sorprendido con un texto aprobado en Julio por el consejo de ministros que introduce nuevos elementos no presentes en la propuesta de debate inicial. En concreto intenta convertir a la Iglesia en empresa contratadora del profesorado de Religión. Extraña y truculenta maniobra ésta pues los profesores de Religión a quienes prestamos realmente nuestro servicio es al Estado.
8. Ha hecho oídos sordos al verdadero espíritu de un debate educativo, ya que nos ha sorprendido con planteamientos ideológicos que más que arrojar luz sobre la cuestión reabren viejas heridas ya superadas.
9. Ha hecho oídos sordos al sentido común europeo, pues opta por un laicismo rechazado en 24 de los 25 países de la Unión Europea.
10. Ha hecho oídos sordos al buen trabajo desarrollado por el profesorado de Religión, intentando confundir a la opinión pública con argumentos espurios, probablemente para desviar la atención de los verdaderos problemas que hoy asolan a nuestra Escuela.