Durante el último trimestre del curso 2003/04 los Profesores de Religión Católica de Asturias, creamos, aprobamos y dimos a conocer el presente Manifiesto en defensa de nuestra Asignatura. Aquí puedes leer el manifiesto, pero también puedes ver sus FIRMANTES como las ACTIVIDADES que realizamos para darlo a conocer a la sociedad asturiana y a sus dirigentes políticos y religiosos.

 

 MANIFIESTO DE LOS PROFESORES DE

RELIGIÓN CATÓLICA DE ASTURIAS

 Los profesores  de Religión Católica que ejercen su labor en la Escuela Asturiana, declaran su adhesión personal al siguiente Manifiesto, expresando con su firma, que la finalidad del mismo no es ir contra ningún gobierno, partido político, organización social, entidad  de cualquier tipo o personas individuales, sino la defensa civil y democrática de los principios que en él se recogen, y el deseo de que sirva para el mejor entendimiento de la realidad de la Enseñanza de la Religión Católica en la escuela y de quienes la imparten

      En primer lugar, como siempre hemos hecho, reconocer y felicitar al partido ganador, el PSOE, y mostrar nuestro compromiso más leal y sincero de colaboración, para el bien de la Enseñanza en general, y del alumnado en particular. 

      En segundo lugar, mostrar de partida nuestra confianza en el espíritu dialogante, y de búsqueda de consenso, con el que el próximo Presidente del Gobierno, J. L. Rodríguez Zapatero, se presenta hoy a la sociedad a la hora de ejercer su labor de Gobierno. Pensamos en efecto, que ésta postura es la más conveniente y siempre necesaria, para abordar las reformas urgentes que se precisan hoy en el ámbito de la Enseñanza, de cara a conseguir una buena Escuela para nuestros niños y jóvenes. 

      En lo que respecta a la Enseñanza de la Religión en la Escuela, reconociendo con lucidez que los motivos que sustentan el voto de los ciudadanos, trascienden con mucho la oferta electoral concreta del PSOE sobre este tema, los profesores de Religión no podemos más que expresar nuestro deseo de que este asunto deje de ser “de una vez por todas” motivo de conflicto y crispación, y para ello pedimos que se haga posible un consenso entre las distintas partes que intervienen. 

      Nosotros, en esta cuestión, no aceptaremos como buena ninguna propuesta legislativa educativa que no cuente con el respaldo y la firma de los principales protagonistas: el Estado, las asociaciones civiles, las confesiones religiosas, los partidos políticos, etc.. Subrayamos pues la necesidad del diálogo y el consenso para llegar a un pacto por la educación, como instrumento imprescindible para lograr una base sólida y duradera.  

      Pedimos asimismo a los responsables del próximo Gobierno que, sin negarles su posición de desacuerdo con la LOCE, anunciada de manera insistente en la reciente campaña electoral, así como la consiguiente paralización-derogación-modificación de la misma que piensen llevar a cabo, no tomen además decisiones precipitadas, poco meditadas o no consensuadas. Y que por supuesto no tengan por bueno y aceptable, en lo que respecta a la Enseñanza de la Religión, el mantener sin más las cosas tal y como se recoge en la LOGSE, planteamiento que rotundamente rechazamos y que sólo les llevaría a seguir tristemente judicializando el transcurrir de la vida política. 

   Ante la sociedad, queremos expresamente mostrarnos en este documento como lo que somos, es decir, como profesionales docentes que ejercen su función en nombre de la Iglesia Católica, recibiendo de nuestro Obispo el nombramiento para ejercer esta importante labor. Procedimiento que no sólo es el que se corresponde con nuestro ordenamiento jurídico nacional e internacional, sino que por lo demás es el que se sigue comúnmente en la mayoría de los países europeos, democráticos, no confesionales y/o laicos. 

   Asimismo manifestamos que en lo laboral, el Estatuto de los trabajadores siempre ha sido, y confiamos que lo siga siendo, la referencia desde la que ejercer nuestra profesión, y a su amparo hemos recurrido en aquellos momentos en los que la Administración no realizaba el oportuno cumplimiento. En este sentido, animamos además a que se busquen formulas de contratación laboral que concilien mejor, por un lado, el deber del Obispo de velar para que lo que se enseña y quién lo dé estén de acuerdo con lo que eligen los padres y, por otro, los derechos que como trabajadores docentes la Administración ha de reconocernos: estabilidad, antigüedad, etc.

   Queremos también hacer público que en nuestra comunidad asturiana los profesores de Religión contamos con unos criterios objetivos y públicos, aplicados oficialmente por la Iglesia y de todos conocidos, a la hora de realizar las propuestas para los nombramientos y la asignación de destinos por la Consejería. Normativa que no sólo no sustrae la autoridad reconocida del Obispo en su responsabilidad, sino que lo que busca es ayudarle a la hora de ejercerla para el beneficio de todos. 

   Confiamos en que los responsables de nuestra Consejería de Educación sepan gobernar con todos y para todos. Ya se nos viene “avisando” que los maestros que imparten Educación Infantil, podrán sufrir para el próximo curso un recorte en el tiempo de dedicación con los alumnos, rompiendo con lo establecido hasta hoy y con una labor plenamente integrada y reconocida en los centros educativos por profesores, padres y alumnos. Asimismo, tenemos un Convenio que espera su firma desde hace años y que ayudaría mucho a asentar el asunto, tal y como ha ocurrido en la práctica totalidad de las comunidades autónomas; pero aquí, aún reconociendo lo positivo del tema y ya estar todo hablado (hasta el punto de que desde Roma ya se dio hace casi dos años la oportuna autorización), son incapaces de firmarlo o no encuentran el momento. 

   Por otro lado, no queremos dejar pasar la oportunidad de protestar, y lamentar por lo que también nos afecta de manera indirecta, el incumplimiento que en más de un caso se viene realizando de la legislación vigente en lo que respecta a las clases “alternativas” a la Religión, ya sea por los profesores implicados o por la dejación de funciones de sus equipos directivos y/o de la inspección educativa. Es esta una situación que afecta en especial a la Educación Secundaria, y sobre todo a 3ºESO, 4ºESO y 1ºBachillerato, que cuentan no sólo desde la LOGSE con unos contenidos curriculares más específicos y concretos, sino también con una propuesta concreta de desarrollo firmada por el actual Consejero de Educación en resolución del 5 de Noviembre de 2002, siendo entonces Viceconsejero. Y por supuesto, no queremos que esta denuncia pública cuestione lo más mínimo la labor digna y profesional que muchos siempre realizan y/o han realizado. Es más, queremos reconocer públicamente en especial, a todos aquellos profesores que procuran realizar un trabajo serio y responsable, y que no pocas veces se encuentran con la dificultad de tratar de dar clase a unos alumnos completamente desmotivados, que saben que lo que hacen no cuenta con un registro evaluativo, y cuando además se ha venido generando una “tradición” en su centro de que la alternativa es una “clase donde no se hace nada” o  “puedes aprovechar el tiempo para lo que consideres más oportuno”. 

   Pedimos al PSOE que aclare la confusión que afecta a la única afirmación que, a este respecto, se recoge en su programa electoral: “restableceremos el carácter voluntario y no evaluable de la enseñanza de la religión", pues tal afirmación contiene al menos una contradicción en sí misma. Si por un lado habla de "restablecer", entendiéndose que rechaza el planteamiento de la LOCE, para volver al modelo educativo LOGSE, no tiene en cuenta que la materia de Religión siempre ha sido y viene siendo evaluable, algo que no puede ser de otra manera dentro de nuestro ordenamiento jurídico. Por ello, pensamos que se está refiriendo más bien al asunto de que tal evaluación no compute en la nota media a los efectos de becas, acceso a la Universidad, etc. De todos modos, confiamos en que esta confusión atienda a un simple error terminológico y que nadie esté pensando en querer negarnos también la información facilitada a los alumnos y a sus familias sobre su progreso educativo. Por favor aclárese esta cuestión. Y por lo que respecta al carácter voluntario, eso nunca se ha puesto en tela de juicio, ni en la LOGSE, ni en la LOCE.  

   Queremos afirmar públicamente la necesidad de que la formación religiosa esté presente dentro del currículo escolar como materia académica fundamental para el desarrollo integral y completo de nuestros alumnos, al igual que ocurre en la práctica totalidad de los países libres y desarrollados. Y quisiéramos subrayar que en una situación social, donde la globalización es un hecho y vamos a enriquecernos del mestizaje que trae consigo la inmigración, pero donde también hay signos de cómo una mala visión del factor religioso puede ser y sigue siendo hoy causa de conflicto, es imperdonable que haya personas que aboguen por reducir el Hecho Religioso al ámbito de lo privado. Consideramos asimismo que la ignorancia religiosa es el mejor caldo de cultivo para el fanatismo, la intolerancia, el fundamentalismo, la superstición o la superchería; y, desde luego, deja a nuestros alumnos en manos de un enorme analfabetismo cultural en una sociedad como la nuestra, con una rica tradición en la que lo religioso no sólo impregna muchas de sus expresiones artísticas, sino que constituye parte esencial de su mismo acervo cultural e histórico.  

   Exigimos por parte de la sociedad en general, y por parte de los responsables políticos e intelectuales en particular, un debate serio y riguroso sobre el asunto, desde el mundo de las ideas y ajeno al prejuicio y la estrategia partidista, a partir del cual se pueda dar lugar a una propuesta legislativa aceptada por todos que atienda a lo que es bueno para la educación de nuestros hijos. No queremos dejar de manifestar también, que el planteamiento previsto en la LOCE nos parece por lo general una propuesta inteligente, a considerar sin partidismo alguno y con los retoques o reformas pertinentes que se puedan apuntar para su mejora; pues sin obligar a nadie a cursar una determinada Religión, atiende a la necesaria formación que todo alumno ha de tener independientemente de sus creencias (art. 27.2 Constitución Española) , y a la vez respeta el derecho de los padres a elegir para su hijo la formación moral y religiosa que esté de acuerdo con sus convicciones (art. 27.3). 

   Siendo hoy por hoy desgraciadamente casi imposible el diálogo razonado y sereno, así como muy manifiesto el desconocimiento de muchos sobre la realidad actual de la Enseñanza de Religión Católica, invitamos a todos a que comprueben directamente cuál viene siendo la experiencia docente real, y certifiquen por sí mismos desde ahí la falsedad de determinados argumentos malintencionados que pretenden presentarla como “pura catequesis” e incluso “disculpa” para el adoctrinamiento. En defensa de nuestro honor y dignidad profesional, los profesores de Religión queremos defender públicamente el valor y rigor de nuestra asignatura, la cual se rige por los mismos criterios que afectan a cualquier disciplina académica. 

   Queremos también rechazar públicamente la actuación de aquellas personas, organizaciones, plataformas, medios de comunicación, etc. que abordan el asunto de la Enseñanza escolar de la Religión sólo desde el prejuicio ideológico, faltando además a la verdad, cuando no reconocen ni siquiera la realidad actual de nuestro trabajo cualificado y responsable, que cuenta además cada año con el respaldo de la amplia mayoría de nuestros alumnos y/o de sus padres. (en Educación Infantil y Primaria, el 84%; en la ESO, el 45%; y en el Bachillerato, el 37%. Datos objetivos del presente curso 2003-2004. Colegios Públicos e Institutos de Educación Secundaria). 

   Y como no, manifestar nuestro compromiso vital por la defensa de nuestras opiniones, siendo ésta una cuestión que preocupa no sólo a nuestros Obispos, sino en la que está en juego el mismo fundamento de la tolerancia, así como principios tan sagrados como los de la libertad de conciencia. Por ello, alentados por el alto reconocimiento que cada año tenemos por parte de padres y alumnos, queremos expresar la voluntad de seguir defendiendo la verdad de esta realidad educativa, tanto desde el plano legal como desde el ejercicio civil y democrático de manifestar y promover públicamente nuestra opinión.

      Por nuestra parte, pretendemos seguir promocionando el valor de nuestra asignatura a la hora de contribuir a la formación de buenos ciudadanos, libres, demócratas, críticos, comprometidos con el bien de la sociedad y solidarios. Así como seguir dando a conocer lo que hacemos y “tender puentes con todos”, tal y como ya asumimos de forma previa al periodo electoral, conscientes como éramos de que la propuesta de la LOCE en este asunto no era compartida por algunos, y por tanto, carecía de la consistencia y reconocimiento aconsejables. Tampoco queremos dejar de reconocer que todo ello lleva implícito la defensa que todo ciudadano ha de hacer no sólo de lo que considera bueno, sino también de lo que es su propio sustento laboral y personal. 

      Finalmente, solicitamos de manera formal a través de este documento y de las firmas que lo avalan, sin que ello reste o sustituya lo que corresponde al diálogo institucional ejercido desde la Delegación Diocesana de Enseñanza, asociaciones de profesores o sindicatos, una entrevista con el Consejero de Educación y Ciencia para que nos ponga de manera directa al corriente de lo que se espera realizar, así como poder hablar de los asuntos aquí mencionados.

 Oviedo 4 de Abril de 2004

Domingo de Ramos

 

Total de firmas de Profesores de Religión: 693

                                                    Escuela Pública: 272 (92,2 %)

                                                                Escuela Concertada: 421

 

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