Foro Europeo sobre la enseñanza de la religión

Carlos ESTEBAN GARCÉS. Miembro del Foro Europeo sobre la ERE 

EL PASADO MES DE ABRIL SE HA CELEBRADO EN PALERMO LA XI SESIÓN DEL FORO EUROPEO DE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN CON LA PARTICIPACIÓN DE DIECISÉIS PAÍSES y CINCUENTA EXPERTOS EN LA ENSEÑANZA DE LO RELIGIOSO EN LAS ESCUELAS PÚBLICAS. 

Este Foro, que ha cumplido ya sus veinte años de existencia desde que se fundó en 1984, celebra sus sesiones de trabajo cada dos años en diversas ciudades de Europa. El anterior encuentro fue el Alemania y el próximo será en Austria. En esta edición, el Foro tuvo lugar en la ciudad italiana de Palermo los días 14-18 de abril y ha desarrollado un programa en el que se ha abordado fundamentalmente dos grandes temas: la construcción de la nueva ciudadanía europea que en este mes de mayo ha alcanzado la unión de veinticinco países; y la realidad de la enseñanza de la religión en los sistemas educativos, especialmente atentos a las escuelas públicas, que supone una significativa contribución educativa para formar unos ciudadanos capaces de vivir en contextos cada vez más multiculturales e interreligiosos como los que caracterizan la Europa de nuestro tiempo. 

La Religión como materia escolar

El intercambio de experiencias ha permitido constatar, una vez más,  que la enseñanza de la religión es una realidad consolidada en las escuelas públicas de todos los países europeos. La ERE es una realidad de amplia tradición en los países occidentales, en los que predomina una enseñanza de la religión obligatoria (Reino Unido, Suecia, Finlandia, Alemania, Austria, Grecia, Luxemburgo, Suiza), con la posibilidad de solicitar la exención; en otros muchos países es opcional, de oferta obligada para los centros educativos, como el caso español, y de libre opción para los alumnos (España, Holanda, Bélgica, Italia); con el ya clásico ejemplo de excepcionalidad que supone Francia, también presente en este Foro, y que expuso las diversas iniciativas que desde el Informe Debray está promoviendo numerosas iniciativas para incrementar la presencia del hecho religioso en los planes de estudio, básicamente a través de la asignatura de Historia, que se suman a otra realidad muy consolidada que garantiza una educación religiosa (aumónerie) en clave catequética , sin olvidar tampoco que en las regiones francesas de Alsacia y Lorena sí hay enseñanza de la religión dentro de la escuela, un dato que no se suele tener en cuenta a la hora de proponer el ejemplo francés de escuela laica.

La ERE es una realidad más novedosa en los países de Europa central y oriental en los que, tras la caída del muro del Berlín, en 1989, con una transición hacia la democracia, se están renovando los sistemas educativos y en todos los casos se está incorporando una enseñanza de la religión que no tiene la consistencia que proporciona la historia. Se trata, así lo expresan los representates de esos países, de una nueva y esperanzadora realidad así vivida en aquellos países, recién estrenada, ya que durante los años de régimen soviético, esta enseñanza, como todo lo religoso, estaba completamente prohibida (Polonia, Croacia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría...).

En todos los países europeos la enseñanza de la religión en la escuela pública se entiende desde una óptica confesional y las diversas religiones y confesiones colaboran con el Estado en el diseño de los contenidos de la asignatura y en la consideración de la idoneidad de los profesores. Esto ocurre no solo con la Iglesia católica, se hace así en las confesiones protestantes y ortodoxas, también en las religiones islámica y judía. Las otras tradiciones religiosas son muy poco significativas en los sistemas educativos y, aunque su presencia se contempla en algunas legislaciones, la realidad escolar de los que eligen esas religiones (budismo, básicamente) es prácticamente inexistente en las escuelas públicas de Europa.

Esta óptica confesional no impide que la consideración de lo religioso sea claramente escolar y académica, aunque en algunos países, sobre todo aquellos que están comenzando esta enseñanza, todavía la peculiaridad catequética está presente en esta materia.

 

El profesorado de ERE en Europa

La realidad del profesorado que escuela es también variada. Un profesorado estable, equiparado a lo que en España entendemos como funcionario, nos lo encontramos en los países en los que la enseñanza de la religión tiene ya una larga tradición y no plantea controversia su presencia en el sistema educativo (Alemania, Dinamarca, Inglaterra, Gales, Noruega, Malta, Suecia, Suiza...).

En Italia, como ya presentamos oportunamente en Religión y Escuela hace algunos meses, están celebrándose, coincidiendo prácticamente con la celebración de este Foro, las primeras oposiciones que permitirán a los profesores de Religión obtener la condición de funcionarios del Estado. En los países de reciente tradición democrática (básicamente todos los que se han unido a la Unión Europea este mes de mayo), la realidad del profesorado es más inestable y poco desarrollada desde el punto de vista administrativo y pedagógico; no se ha alcanzado todavía un perfil profesional especializado para los docentes de la enseñanza de la religión en la escuela, por lo que este colectivo, también la propia identidad de la religión en la escuela, depende todavía en gran medida del clero.

En todos los casos, tanto en los países con mayor desarrollo y especialización del profesorado de Religión, como en los países en los que esta enseñanza es una realidad todavía naciente, la idoneidad o habilitación de las iglesias es un requisito imprescindible, lo que no ha impedido en muchos de los países consolidar la función del profesor con todas las garantías laborales, siendo una realidad pendiente en otros muchos, entre ellos debemos señalar a España. 

Cristianismo y Europa

El presidente del Foro, Flavio Pajer, en su saludo inicial, subrayó la importancia de las religiones monoteístas y las confesiones cristianas en el proceso constitutivo de la Unión Europea que se amplía de los 15 a los 25 en los días inmediatamente posteriores a la celebración del Foro. Enmarcó la celebración de este encuentro en la geografía y la historia de la isla siciliana, centro del mediterráneo y espacio de convivencia de las diversas culturas y religiones a lo largo de la historia. E insistió en la necesaria contribución del cristianismo en la educación de una ciudadanía europea que no solo esté orientada por la dimensión económica sino que incluya, recordando la versión de ciudadanía fuerte explicado por Ralf Dahrendorf, otros valores cívicos y humanos que la propia tradición europea tiene como elementos fundacionales.

La construcción de la ciudadanía europea a lo largo de las últimas décadas y la contribución del cristianismo fue analizada en la primera ponencia del programa del Foro por Fernando Álvarez de Miranda. Presidente del Congreso de los Diputados en la legislatura constituyente y Defensor del Pueblo a partir de 1994, este democristiano había trabajado activamente en la lucha por la democracia desde la década de los cincuenta participando en los movimientos europeístas ya en sus comienzos. Desde 1954 participaba en la Asociación Española de Cooperación Europea, de la fue secretario general, posteriormente, entre otros compromisos, en el Movimiento Europeo, que en 1962 celebraba su congreso en Munich, que le costaría algunas encarcelaciones.

En su conferencia fue recorriendo el proceso de construcción europea citando los hitos fundamentales y señalando en cada uno de ellos la referencia axiológica que motivaba cada uno de los pasos dados para llegar a lo que hoy tenemos como realidad europea. Subrayó y fundamentó cómo, en todo momento, los padres de Europa soñaban una andadura que convirtiera la Unión Europea no en un mercado económico, sino en una escuela común de valores y de libertades. Por ello, al referirse a la futura Constitución europea, que incluirá la Carta de Derechos Fundamentales, citó el primero de los objetivos que ésta plantea: promover la paz, sus valores y el bienestar de los pueblos; y en su artículo 2 del borrador, identifica aquellos que pueden ser considerados como valores de la UE: La Unión se fundamenta en los valores de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto a los derechos humanos. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la no discriminación.

En este sentido, en el debate sobre si la Constitución europea debe o no hablar en su preámbulo de las raíces cristianas, señaló el ponente, se corre el riesgo de olvidar, tanto por sus defensores como por sus detractores, que no se trata de un problema meramente nominal, sino de una cuestión que atañe más al sentido propio de la misma UE, se trata de elegir una Europa políticamente poderosa y económicamente competitiva, o más bien una Europa unida política y socialmente, pacífica y pacificadora, germen de una necesaria epidemia mundial de solidaridad.

A través de los siglos, concluyó Álvarez de Miranda citando a Chiara Lubich, se seguirá profundizando en la comprensión de lo que es Europa desde el Atlántico a los Urales. Y esto gracias a la penetración del cristianismo que infunde en los pueblos de la Europa geográfica los principios religiosos que, desarrollándose en principios civiles, sociales y políticos, construirán la Europa cultural. Y todo ello sin sofocar la distintas identidades ciudadanas e identidades nacionales que se han ido formando... Pero, para ser de verdad europeos, tenemos que conseguir mirar al pasado con misericordia, reconociendo que lo que ahora somos es fruto de acontecimientos comunes que debemos asumir de un modo completo y consciente. 

Estado, sociedad civil y educación

En la segunda de las ponencias del programa de este Foro intervino el profesor de la Universidad de Colonia, Manfred Baldus, que fue analizando la fundamentación jurídica de la escuela pública y privada en la realidad europea y, en ellas, explicando la presencia de la enseñanza de la religión. Su intervención se centró en todo momento en los aspectos estrictamente jurídicos, por lo que, como señaló, solo hizo referencia a los aspectos exteriores de lo religioso, porque solo hasta ahí puede llegar el Derecho, reconociendo que otras dimensiones de la realidad religiosa escapan a la disciplina jurídica.

Entre sus aportaciones, el profesor Baldus defendió un concepto de sociedad civil vinculado al principio de subsidiariedad tan clásico en el enseñanza social de la Iglesia y que ha estado presente en la unidad de Europa desde sus comienzos. En este sentido constató cómo, no solo en Alemania, existe una tendencia en las propias administraciones públicas a privatizar total o parcialmente tareas que hasta hace poco eran consideradas propias del Estado, con la finalidad de bajar los costes para el contribuyente, aumentar la eficacia en su funcionamiento, y ampliar los espacios de participación ciudadana y de libertades sociales.

La religión, la sociedad civil y el Estado constituye una realidad en la que hay que clarificar todavía algunos conceptos. Es obvia la separación entre el Estado y la Iglesia, señaló Manfred Baldus, argumentando un principio constitucional común a todos los Estados de la UE: los asuntos religiosos no le incumben al Estado. Esto no quiere decir, añadía, que la cuestión religiosa, libre de competencia estatal, sea una cuestión puramente privada de los ciudadanos, porque aún no siendo una cuestión estatal, sí es de interés público. Desde luego en un contexto de pluralidad social incuestionable en la que el Estado no solo permite el ejercicio de la religión, sino que pone a disposición de las confesiones y religiones un sistema adecuado de ayuda correpondiente a su importancia cultural y social.

En ese contexto, apuntó el ponente, nos encontramos con una Unión Europea en la que está garantizada y protegida la libertad religiosa que, entre otras cuestiones, fundamenta que la enseñanza de la religión sea opcional en todos los países europeos. Incluso en aquellos en los que aparece obligatoria y sin alternativa se contempla la posibilidad de pedir la exención de esta enseñanza. Una enseñanza vinculada a las confesiones religiosas en todos los casos, aunque no en todos tenga un objetivo de iniciación religiosa. Y una consideración clara a la hora de reconocer el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren sus hijos, entre otras cosas en lo referido a lo religioso. 

Ecumenismo y diálogo interreligioso

La realidad de la enseñanza de la religión en los diversos países, atendiendo a la pluralidad de confesiones cristianas y diversidad de religiones, fue objeto de análisis también en el programa del Foro. Una mesa redonda permitió presentar la situación actual y las perspectivas de futuro de la enseñanza de la religión cristiana, vista por las principales confesiones. El profesor Roland Blewald, de la Universidad de Dresde (Alemania), explicó la ERE desde el punto de vista protestante; la profesora Chiara Canta, de la Universidad de Roma (Italia), presentó el enfoque católico; el profesor Constantin Cucos, de la Universidad de lasi (Rumanía), explicó la realidad de la enseñanza religiosa en los países de mayoría ortodoxa; y John Rack, obispo anglicano, comentó la realidad de la enseñanza confesional de la religión en la escuela de esta confesión. La perspectiva de otras religiones monoteístas y la necesidad de avanzar en un diálogo interreligioso fue analizado en una nueva ponencia por Piero Stefani, del Instituto Superior de Estudios Ecuménicos de Venecia.

La realidad, en esta doble perspectiva, ecuménica e interreligiosa es ciertamente compleja en los sistemas educativos europeos. Predominan las llamadas a una cooperación entre confesiones y religiones que permitan avanzar en las actitudes de tolerancia y convivencia en una realidad cada vez más diversa culturalmente y que reclama de las escuelas una aportación que posibilite esa nueva realidad intercultural. Entre las frases que fueron pronunciadas en estas dos últimas intervenciones destacamos algunas: También las religiones deben aprender a respetar las reglas de la democracia en vigor en las sociedades civiles europeas. Ante una Europa que estáen proceso de unificación, resulta paradójico y escandaloso constatar cómo las iglesias cristianas no han alcanzado un acuerdo ni en los fines ni en las formas de servicio educativo que deben prestar en el ámbito público y laico de la escuela. El estudio de las tres grandes tradiciones monoteístas ­judaísmo, cristianismo e islamismo- se impone cada vez más como un compromiso preciso de la escuela en la formación pública de cada uno de los ciudadanos europeos. Antes de pensar en nuevos programas de cultura religiosa, será necesario empezar a formar nuevos profesores, para lo cual será indispensable contar con la aportación de las universidades estatales en materia de ciencias de la religión

 

COMUNICADO FINAL

XI FORO EUROPEO SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN

 

Unos cincuenta expertos -teólogos, juristas, filósofos, pedagogos de la religión, profesores de enseñanza religiosa escolar ­procedentes de quince países han estudiado intensamente el problema de las competencias del Estado y de las Iglesias cristianas de cara a la enseñanza religiosa en los centros públicos de los estados miembros de la Unión Europea, teniendo presente su inminente apertura a los diez nuevos países. Los ponentes han puesto de manifiesto la necesidad de educar en los valores de la nueva ciudadanía europea en una sociedad marcada por unos elevados índices de laicidad práctica y por un marcado pluralismo ético y religioso. También han resaltado la creciente importancia de las confesiones cristianas para gestionar -en el espacio público de la escuela- una adecuada enseñanza crítica de la propia tradición, que no suponga ni menoscabo de los derechos de todos los ciudadanos a la enseñanza religiosa ni discriminación con respecto a las diversas y legítimas pertenencias confesionales. El conjunto de los sistemas educativos europeos deben afrontar de forma orgánica y contextual, y no sólo instrumental, las tres grandes tradiciones monoteístas abrahámicas vistas en su especificidad asimétrica e irreductible, pero susceptibles hoy de una elaboración pedagógica escolar que respete, al mismo tiempo, tanto la paridad de los derechos religiosos de cada una de estas tradiciones como las reglas comunes de la convivencia democrática. 

Del debate con los ponentes y con los miembros del Foro destacamos algunos imperativos que incumben, hoy más que nunca, a los colectivos protagonistas de la educación escolar:

·         Los padres han de tener capacidad para hacer valer sus derechos -ya reconocidos por diferentes constituciones nacio­nales, así como por el actual proyecto de constitución europea- a una enseñanza escolar que se corresponda con las pro­pias convicciones religiosas, culturales y pedagógicas.

Entre los actos formales, El Foro ha procedido, siguiendo las normas establecidas, a la elección del nuevo secretario general, que ha recaído en la persona del profesor Johann Hisch, director del Instituto Superior de Pedagogía Religiosa de Viena, ciudad que ha sido elegida para albergar en el año 2006 la próxima edición de este Foro. La asamblea también ha propuesto un conjunto de temas -entre los cuales el Consejo Permanente decidirá el que será objeto de estudio en el 2006­y ha aceptado favorablemente la invitación del presidente de la Comisión Intereuropea sobre Iglesia y Escuela (ICCS), profesor Peter Schreiner, para intensificar en el futuro las relaciones recíprocas de colaboración entre el Forum, el ICCS y otros organismos europeos que trabajan en el ámbito de la educación religiosa.

 Palermo, abril de 2004

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