La asignatura de religión en la LOE:
Un funambulista con madreñes.
Soy profesor de Religión y el pasado sábado día 12 de Noviembre fui a Madrid a manifestarme en contra de la LOE, en defensa del derecho que me asiste como padre a educar a mis hijos de acuerdo a mis convicciones religiosas y morales (art. 27.3 de la Constitución), en defensa de la asignatura de Religión y en defensa de mi dignidad profesional.
Después de superar el cansancio del viaje con un reparador sueño me despierto con los cantos de sirena del Secretario General de Educación, D. Alejandro Tiana y con el magisterio de D. José Blanco, Secretario de organización del PSOE.
El primero, afirmaba que no había motivos para manifestarse, que los padres que quisiesen Religión para sus hijos la tendrían, que sólo hay que esperar un año para saborear las bondades de la LOE…
El segundo, utilizando el atril de un acto del partido a modo de púlpito, asiéndose a el con fuerza, gustándose, compartió su homilía con los presentes, hablando sobre el pecado de mentir, elevando acusaciones en este sentido a los obispos. El panorama político de la nación es descorazonador: Políticos jugando a teólogos capaces de “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”´.
Pues bien, el futuro de la asignatura de Religión está hoy más que nunca en el aire. La asignatura de Religión en la LOE es como un funambulista con madreñes zarandeado por los vientos de Katrina.
Veamos quien miente: La asignatura de religión no desaparece por ley puesto que esta circunstancia sería un atentado contra la Constitución Española, contra varios acuerdos internacionales entre ellos, el que suscribió el estado español con la Santa Sede en 1979 (Sr. Llamazares, 1979 es posterior a 1978 fecha en la que se aprueba la Constitución), pero se la dota de un marco en el que se hace difícil su subsistencia, abocándola a su fin:
- No aparece en el cuerpo de la ley, desplazándola a una disposición adicional (la segunda).
- No aparece en la LOE entre el elenco de asignaturas para los diferentes niveles.
- No se explicita la obligatoriedad de su oferta para los centros.
- No se explicita una alternativa a su estudio (principio de equidad).
- No será ni evaluable ni computable como corresponde a una asignatura fundamental según los acuerdos suscritos con la Santa Sede recogen.
- Se convierte al profesorado en profesionales subcontratados(¿es este el marco estatutario que el Presidente del Gobierno prometía para mejorar las condiciones profesionales del profesorado de Religión?).
¿Quién miente?. Si no es mentira es ignorancia y la apuesta en uno u otro sentido es dramática.
Por otro lado, pretenden poner el acento en la problemática de la asignatura de Religión, intentando atraer simpatías hacia el proyecto de ley, para desviar al atención de otros temas igual de preocupantes: la devaluación de la titulación de secundaria al promocionar con tres suspensos y solo poder repetir una vez por ciclo, la merma de libertad de elección de centro, la supresión de un mínimo de currículo común, el derecho de los alumnos a la huelga sin límite de edad y sólo poniéndolo en conocimiento de los equipos directivos, la asignatura obligatoria de Educación para la ciudadanía que podría derivar en un adoctrinamiento de estado…
En fin, ¿quién miente?. Se creen que todos en este país tenemos el nivel intelectual del que dota la LOGSE o dotará la LOE si nadie lo remedia.
Antonio Cabeza González.
Profesor de Religión del IES Escultor Juan de Villanueva de Pola de Siero
y miembro de la Plataforma Asturiana Religión en la Escuela.