La LOE: otra oportunidad perdida
El pasado viernes 22 de julio el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de ley Orgánica de Educación (LOE), un proyecto de ley que está llamado a sustituir a la LOCE del gobierno anterior.
Pues bien, todo apunta a que va a ser otra oportunidad perdida, otra ley que durará lo que el gobierno actual dure. Por más que el preámbulo del texto predique que esta es una ley de consenso, fruto del diálogo, y el equipo de gobierno lo repita hasta la saciedad, la realidad es absolutamente distinta. El principal partido de la oposición, con más de diez millones de votantes, ya anuncia una enmienda a la totalidad a la que supuestamente se unirán las de otras fuerzas políticas.
No se puede hablar de una ley consensuada, cuando se introduce una asignatura llamada Educación para la ciudadanía rechazada por un amplio sector de la sociedad. Tampoco cuando se degrada la asignatura de Religión, dando la espalda a las 3.2000.000 firmas que demandaban la dignidad de esta asignatura y al 80% de los alumnos que libremente la escogieron el curso pasado con todo lo que sobre ella llovió, ni cuando se desoyen las súplicas de tantos profesores que solicitan el más que necesario retorno a una cultura del trabajo y del esfuerzo.
Parece que en los tiempos que nos toca vivir, las verdades no son, sino que se construyen a fuerza de repetir mentiras una y otra vez con una buena cobertura mediática. Cansado estoy de oír términos como talante, diálogo, consenso…que vacíos de contenido se convierten en pura demagogia.
El proyecto de ley provoca una abismal fractura entre grupos políticos a la que, a la luz de las reacciones de distintos sectores sociales anunciando un principio de curso caliente, se unirá la fractura social.
La incapacidad de nuestros políticos para negociar buscando el bien común y no la fidelización de sectores de electorado nos sumen en una constante renovación educativa que nada renueva, que insiste en los errores del pasado y que provoca desconcierto y desánimo en profesores, padres y alumnos.
Esperemos que el trámite parlamentario no sea mero trámite, suma de votos a favor y en contra de las enmiendas como hasta la fecha ha ocurrido, y como novedad se tomen acuerdos orientados a alcanzar un auténtico consenso y una ley educativa que perdure más allá de la estancia de un partido en el gobierno.
Antonio Cabeza González
Profesor de Religión del IES Escultor Juan de Villanueva de Pola de Siero y
miembro de la Plataforma Asturiana Religión en la Escuela