La asignatura de Religión, a los leones

Han pasado ya dos mil años y otra vez los cristianos se ven abocados al martirio. La nueva regulación del Bachillerato en Asturias provocará que los alumnos que opten por esta enseñanza y los profesores que la imparten se conviertan en mártires. Entre tanto, Nerón toca la lira mientras la educación se quema.

Digo mártires y digo bien. La única diferencia con los de los primeros siglos del cristianismo es que cambiamos la arena del circo por los centros educativos y las dentelladas de los leones por las de la Consejería de Educación. Los alumnos de Religión cursarán dos horas más de clase que aquél que no opte por esta enseñanza y lo harán fuera del horario ordinario, antes de iniciarse la mañana, después de acabar la jornada, por la tarde? donde cada centro decida. Confío que no sea por la noche o en sesión vermú un sábado o domingo. Mientras la lira suena, la educación se quema. Se priva a los alumnos de la riqueza que suponía la pluralidad ideológica que caracterizaba a la escuela, se suprimen derechos fundamentales, como el derecho de los padres a elegir una educación acorde a sus convicciones religiosas y morales (art. 27.3 de la Constitución española), y no me digan que ofertando la asignatura en las condiciones que el decreto propone se garantiza el derecho. No, señores, no se garantiza el derecho, los alumnos de Religión tendrán una asignatura más, será evaluable, no se reflejará su esfuerzo suplementario en su expediente y, para colmo, cursarán la asignatura en unas condiciones infumables y no podrán disfrutar de transporte escolar. Para muestra, un botón, un alumno de mi IES de Pola de Siero que resida en Sariego podría cursar Religión de 14.30 a 15.25 dos días a la semana. Se vería obligado a coger el transporte público y no llegaría a su casa antes de las 16.30 horas. ¡Basta ya de experimentos! Todas las medidas relacionadas con la asignatura de Religión en las últimas leyes de educación no eliminan de un plumazo la asignatura de Religión, pero la dotan de unas condiciones que provocan el éxodo del alumnado y la extinción de la asignatura. Asignatura, alumnado y profesorado somos especies en peligro de extinción, desprotegidas.

Como cristiano tengo una doble esperanza: por un lado, que la sociedad asturiana reaccione y, como dice un compañero de instituto, no se conforme con «pan y circo». Por otro lado, que la Administración rectifique y deshaga este desatino.

Antonio Cabeza González,

profesor de Religión y miembro de la plataforma asturiana

Religión en la Escuela

Pola de Siero