Desatención educativa

Ya ha llegado la ley orgánica de Educación (LOE) a nuestras escuelas y con ella una nueva solución que regula la enseñanza de la Religión y su alternativa. Ahora se nos ofrece una solución compuesta por tres opciones que en síntesis se podrían resumir del modo siguiente: Religión Confesional, Historia y Cultura de las Religiones y -para los que no quieran nada que tenga que ver con lo religioso- una cosa que han convenido en llamar Atención Educativa.

En dicha ley no se dice prácticamente nada de aquello en lo que debería consistir dicha Atención Educativa. Es por ello que muchos estábamos a la expectativa de lo que pudiera regularse a nivel autonómico y confiábamos en que nuestra Consejería de Educación diera algún paso en la concreción de aquellos contenidos con los que vertebrar la citada opción.

La plataforma Asturiana Religión en la Escuela, a través de un grupo de representantes, tuvo la oportunidad de reunirse con el señor consejero de Educación, a mediados del curso pasado, con el objeto de manifestarle nuestra preocupación sobre la ausencia de orientaciones claras y precisas para la alternativa a la enseñanza religiosa ante la inminente implantación de la ley orgánica de Educación en el ya presente curso 2007-2008. En dicho encuentro él nos manifestó su firme propósito de enviar unas claves que sirvieran de hoja de ruta a los centros en la configuración de dicha Atención Educativa al tiempo que permitiría a éstos trabajar sobre una base común, evitando así que se establecieran diversidad de soluciones y respuestas.

Al final, nada concreto nos ha llegado a las escuelas e institutos de Asturias, salvo lo mismo que ya decía la LOE y, por ello, la confusión y el desconcierto reinan en la práctica totalidad de los centros educativos de Asturias: propuestas dispares y contradictorias, que en muchos casos no son conformes a lo dispuesto en la normativa legal.

Se incumple a todas luces la ley cuando ésta exige que se informe a los padres de los contenidos que vertebrarían la Atención Educativa antes del inicio del curso presente. La situación llega a tal nivel de perplejidad que los profesores (bien a través de la CCP, del claustro...) tienen que asumir la función de legisladores supliendo el silencio de la Consejería, que es quien realmente tendría que asesorar a los equipos directivos y clarificar las dudas legales que están planteando.

Cada centro sale por donde puede: unos hablan de seguir con estudio asistido (solución que ya fue desestimada por varias sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, pues supondría un agravio comparativo respecto de aquellos alumnos que optan por la opción de cursar contenidos del hecho religioso), otros plantean no hacer nada mientras no lleguen a su centro las directrices esperadas de Consejería, otros, al socaire de un alarde de creatividad, proponen diversidad de modelos según el centro (entre otros: personajes de la historia, ejercicios de lectura, diversidad de talleres y/o actividades lúdico-deportivas...) o convertirla, sin más, de modo tácito, en una «guardia asistida».

Para colmo, los impresos de matrícula también se confeccionan según la particular improvisación de cada centro o se llega a situaciones tan paradójicas como a desglosar dicha Atención Educativa en diversidad de optativas según el curso.

Nada se sabe de quién tendría que asumir la función de supervisar el desarrollo de dicha atención en el aula, así como de su correcta inserción en el proyecto educativo del centro.

Es por ello que esta plataforma pide encarecidamente que la Consejería de Educación rompa silencio y envíe antes a los centros unas líneas claras de actuación para el correcto desarrollo de dicha Atención Educativa. De lo contrario, entenderíamos dicho silencio como un ataque a la dignidad de la asignatura de Religión por cuanto discrimina gravemente a los padres y a los alumnos que la eligen.

Lisardo Santirso Vázquez,

profesor de Religión y miembro de la Plataforma Religión en la Escuela

Oviedo